Vibran en reencuentro marista
Celebra comunidad marista centenario de historia educativa en Monterrey.
Por Silvia Ruano

El Norte

(20 Febrero 2005).- Risas y también algunas lágrimas, abrazos, reencuentros con rostros conocidos, algunos muy cambiados por el paso de los años, pero con la misma alegría de los días en las aulas; sorpresas, promesas, agradecimientos.

Éstos fueron los ingredientes que distinguieron la velada con la que la comunidad marista de Monterrey celebró el sábado por la noche su primer centenario de historia educativa con la inspiración y guía de Marcelino Champagnat.

El Salón México de Cintermex se llenó a tope y las mesas dispuestas para dar cabida a 400 personas fueron insuficientes. Los organizadores tuvieron que improvisar y agregar mesas y sillas para ubicar a todos los ex alumnos e invitados que no quisieron perder la oportunidad de recordar viejos tiempos y abrazar de nuevo a sus compañeros y maestros.

La última vez que los hermanos maristas se encontraron en una reunión similar fue en 1980, cuando celebraron su 75 aniversario, pero a decir de algunos asistentes a la reunión del sábado, esta vez la emoción y la expectativa se duplicaron.

Poco antes de las 20:00 horas pactadas para comenzar el registro de los invitados y su ubicación en las mesas, llegó el hermano Serafín García González, el miembro más antiguo de la comunidad marista, fundador del Instituto Franco Mexicano y director del Colegio Franco Mexicano

García González cumplió 95 años de edad en septiembre, pero su energía contagiosa es la de un niño que inspira por igual a todo el mundo.

Por eso mientras comenzaba la ceremonia de bienvenida, la gente no dejó de acercarse a su mesa para llenarlo de abrazos y bendiciones.

"Imagínese, estoy muy contento, muy emocionado, ver a tanta gente, a tantos alumnos que yo vi así pequeñines y ahora ya son abuelos algunos", dijo minutos antes de subir al estrado.

A la entrada del Salón, además de algunos souvenirs conmemorativos, los organizadores pusieron a la venta una memoria escrita por exalumnos maristas.

En el texto de presentación del volumen titulado "Recordar es Vivir", Fernando Rafael Casasús recuerda a su maestro Serafín y cita un texto suyo en el que el hermano fundador vislumbraba ya la celebración del primer centenario.

"?Al ver elevarse para nuestros cuerpos y espíritus un nuevo edificio que señalará la segunda etapa de la vida del Franco hacia la celebración de su primer centenario allá por el año 2005?".

La fecha llegó, y el propio García González, a quien Casasús y Hernán Reyes Méndez le dedicaron el texto como "entrañable amigo, padrino, ex director y padre espiritual", presidió la ceremonia para sorpresa de muchos.

"Monterrey es grande, ustedes son grandes, pero Dios lo es más y ha hecho el milagro de que todos ustedes estén aquí", expresó el hermano Serafín, como lo conocen todos los maristas, a la multitud reunida.

Y luego aprovechó el momento al micrófono para pedirle a la comunidad marista que trabaje para ofrecerle a Dios nuevas vocaciones maristas.

"Tenemos tantos colegios, pero pocos hermanos", comentó antes en entrevista.

"Necesitamos más para seguir con la misión educativa y ayudar a Jesús en su tarea. Para él todo el mundo es su jardín, pero no tiene quién lo cultive".

Al estrado y en la mesa, el hermano Serafín estuvo en todo momento acompañado del también hermano marista Eduardo Torres, de la Pastoral Universitaria de la UDEM.

"Es un tesoro tenerlo entre nosotros, es un regalo de Dios muy grande que a su edad, con esa fuerza espiritual que tiene, nos haga sentir a todos los hermanos maristas como muy satisfechos porque él esté entre nosotros como un hermano mayor".

Torres recordó que el hermano fundador llegó muy joven a México, que se nacionalizó y hoy para él es un orgullo decirse mexicano y hasta regiomontano.

Torres consideró que la reunión de la comunidad marista debe servir para reflexionar sobre su misión y redoblar esfuerzos para cumplirla.

"La misión de la comunidad marista es afrontar el mundo de hoy a la manera de Jesús buscando que nuestra fe en él, como quería Marcelino Champagnat, se dé con las nuevas modalidades con un nuevo entusiasmo y ardor", expresó.

"Tenemos que seguir buscando en toda la sociedad que los valores de Jesús se den, sobre todo la fraternidad, la justicia, la comprensión, la inclusión".

Durante la velada, alumnos del CUM y de la Escuela Franco Guadalupe cantaron el himno "Juventudes del Franco" y presentaron algunos números dancísticos.

En la cena estuvo Roberto Belden, de la generación de 1928, nombrado como el alumno más antiguo presente; y como ex alumnos distinguidos el ex Gobernador Benjamín Clariond, y el Obispo Auxiliar de Monterrey Gustavo Rodríguez Vega, quien estuvo presente durante la cena.

Se esperaba las asistencia también del Gobernador Natividad González Parás y el Alcalde de Monterrey, Ricardo Canavati, pero finalmente no acudieron.