Con ocasión del 6o Aniversario de la canonización de san Marcelino Champagnat y del reciente fallecimiento de S.S. Juan Pablo II, este documento enviado por el P. Antonio Beltrán viene muy a propósito de ambos acontecimientos.

Con toda intención...
... JUAN PABLO II QUE ESTÁS EN LOS CIELOS...

5 de abril de 2005, San Vicente Ferrer

Queridos amigos y compañeros. Lo primero y antes que nada: Feliz tiempo pascual (estoy seguro que en algo hemos resucitado…)

Es mi conciencia la que me empuja a escribir estas líneas y por eso mismo, os pido perdón, desde este momento, por si os resulta algo rollo…

Conocía la figura del Santo Padre, su carácter y su personalidad desde hace tiempo. Para quienes no lo sepan diré que fui un ‘trabajador suyo’, en la Radio Vaticana, en los primeros años ‘80. Confieso con humildad que durante aquél año (1981-1982) nunca lo ví. Yo tenía mucho trabajo y él estaba en el Hospital Gemelli… Desde entonces no he dejado de seguir con interés sus andanzas y actuaciones por el mundo entero, especialmente sus encíclicas, alguna tuve que resumir, y sus viajes, de más de uno hice la crónica…

Hoy, 5 de abril, con el Papa fallecido desde hace días, después de haber permanecido durante horas y horas, como uno más, ‘virtualmente’, en la Plaza de San Pedro, mirando la luz de aquellas ventanas, escuchando los gritos de ánimos, leyendo las pancartas, oyendo las canciones y sobretodo rezando con aquellos miles y miles de jóvenes, tengo que admitir, que de la figura histórica de Karol Wojtila, todavía me faltaba mucho por conocer. Y más aún, estoy convencido que lo más importante está por venir, que es ahora cuando empezaremos a entender muchas cosas, muchos porqués y a encajar las piezas difíciles…

La verdad es que, ante la magnitud del acontecimiento no estoy muy seguro de lo que quiero expresar. Pienso en lo disparatado que sería pretender querer sacar del océano un litro de su mejor agua, y que a lo mejor ni siquiera habría que intentarlo, pero yo no he podido. Quiero dar las gracias a Dios por haberle tenido como Jefe Espiritual y por haber inspirado tan bien a los Cardenales a la hora de elegirlo…

Reconozco que se me antoja una locura lo que voy a hacer, cuando hay tanto que compartir, y me comprometo a limitarme a tres puntos muy concretos. Será como daros puntas de hilos para que, cuando tengáis tiempo, cuando queráis, cuando os sintáis con ganas, vayáis sacando los ovillos…

1.- COINCIDIDENCIAS CARISMÁTICAS.

He encontrado entre Karol Wojtyla y Marcelino Champagnat algunas coincidencias muy interesantes:

Los dos han sido grandes APÓSTOLES (propagadores de la buena nueva, uno recorriendo más de un millón de kilómetros, el otro fundado una Orden religiosa cuya misión principal es catequizar enseñando o enseñar catequizando, me da igual…

A los dos les encanta el trato con los niños y jóvenes. Saben muy bien que en ellos está el futuro, que si los jóvenes captan, adoptan y viven valores, la sociedad tendrá esos valores y las familias serán lo que tienen que ser…

Los dos son hijos de la guerra… Marcelino sufre las consecuencias de la Revolución francesa, que cambiaría la estructura europea, y Wojtyla padece primero la represión nazi y después la invasión rusa, y en ambas está a punto de perder el pellejo.

Ambos son grandísimos devotos de la Virgen María. Los dos aprovechan cualquier ocasión para hablar de ella, para predicar su devoción. Ambos tienen sus imágenes preferidas, la Virgen de Czestochowa el polaco y la Buena Madre o la Virgen de Fourvière, el francés…

Los dos han afirmado con todas sus fuerzas que es CRISTO el centro de todo… Marcelino lo expresa en su: "Todo a Jesús por María, todo a María para Jesús" y el Papa del mariano "Totus Tuus" con su repetida frase: "Abrid vuestras puertas de par en par a Cristo"…

Y para no hacerlo más largo… los dos mueren en sábado, en un primer sábado de mes y a los dos se les canta la Salve Regina. A Marcelino, sus Hermanos en la primera oración de la mañana, y a Karol, miles de gargantas rotas por la tristeza y empañadas por las lágrimas.

2.- ¡NO TENGÁIS MIEDO!.

Son las palabras de un Padre que se despide, que deja a sus hijos y que les anima, que les dice que no pasa nada, que el Espíritu nos mandará otro Papa, que no tenemos que avergonzarnos de ser cristianos, de hablar de Cristo, de predicarle, de hacerle el centro de todo. Él que había vivido los horrores de la guerra, de la opresión nazista y de la invasión comunista, él, a quien a los 20 años, se le habían muerto todas las personas que le querían… nos dice y repite: ‘No tengáis miedo, abrid las puertas de par en par a Cristo! (Me recuerda tanto nuestro lema, que quizá por miedo a exagerar nos habíamos limitado a abrir sólo las ‘ventanas’…)

Y a uno le viene a la imaginación en cuántos sitios, en cuántas situaciones debería recordar estas palabras del Santo Padre. Es como si nos dijera:

3.- LOS JÓVENES.

La tercera consideración se refiere a nosotros, a los educadores, a los que formamos, o tratamos de formar personas en valores, a los que intentamos aquí en ‘Maristas’ ‘Compartir la misión’…

Supongo que muchos habréis visto la escena en TV.: Un Papa de más de 80 años, frente a casi dos millones de jóvenes en una zona cercana a Roma, Tor Vergara, en agosto del 2000. Es de noche. No ve a todos, por la cantidad de gente, pero les dice que, si no les ve, sabe perfectamente que le pueden oír y entonces, el Santo Padre, cuando está seguro de que los tiene a todos en el ‘bote’, con cara de complicidad, con media sonrisa, con un auditorio entregado a su palabra va y les dice, primero en polaco y después en italiano: "Quien trata con jóvenes y vive entre jóvenes, tiene que convertirse en otro joven…" (le responden miles de voces, gritos de apoyo, hurras, aplausos, ‘Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo’…y él continúa). "El Papa, les dice feliz, satisfecho y sonriente, se va de aquí, esta noche, rejuvenecido"…

Me he puesto muchas veces esta escena televisiva porque he querido comprender la profundidad del mensaje, de lo que realmente ha querido decirnos… Años y años de profesión, tratando con gente que no supera, salvo raras excepciones, el metro treinta de estatura y los 45 kilos de peso, años y años resolviendo los mismos problemas, leyendo los mismos libros, los mismos enunciados, repasando las mismas lecciones, los mismos verbos, las mismas tablas… Años y años rozando el peligro de la monotonía, del aburrimiento y ahora me doy cuenta de que la salvación está precisamente en mi integración, en mi cohesión con mi vocación de magisterio, en recargarme de juventud cada vez que tenga ocasión, el ser capaz de realizar un ‘lifthing de alma’ que mantenga siempre al ‘hombre nuevo’… ESO nos dice el Papa, ESE es su mensaje, ESA es nuestra salvación: ser jóvenes con los jóvenes

Nadie más que Él, a sus 84 años, deseaba ser un joven de mente, un rejuvenecido espiritual. Sus últimas palabras, cuando postrado, agonizante e imposibilitado del todo, conseguía oír los cantos y rezos de miles de voces que subían desde la Plaza, fueron, refiriéndose claramente a ellos: "Os he buscado… y habéis venido… gracias…". Hoy cuando escribo estas líneas, y ya han pasado ‘4 lunas’ todavía quedan jóvenes junto a la columnata del Bernini, mirando ‘aquellas ventanas’ y haciendo compañía a su Papa porque, han dicho, ‘nosotros no te abandonaremos’…

¿Qué habría sido este último cuarto de siglo sin un Papa como Juan Pablo II? El único capaz de ‘cantar las cuarenta’ a los de derecha, de izquierda, de arriba y de abajo.

Terminaré diciendo que, para mí, la enseñanza que más he apreciado y sentido de éste Leader carismático, ha sido su espíritu de oración, sus horas de rodillas, de postración, de concentración, de quedarse sólo frente a las cumbres encrespadas, a los valles inmensos, o al océano infinito… pero siempre hablando a Dios y a su Virgen Negra de Czestochowa de nosotros, sus fieles.

Hace meses no sabía bien si era conveniente que nos enseñaran a un Pontífice que iba medio arrastrándose por la vida; que estaba más allá que acá; que cada día se le entendía menos lo que decía; que en su última aparición en ‘esa ventana’ hizo esfuerzos sobrehumanos por hacerse oír sin conseguirlo… Ahora, desde hace unos días, desde la 21:37 del sábado, creo que voy comprendiendo cada vez más. Todo va encajando, y mi interior me dice que no podía haber sido de otra forma… cumplir la misión, la que el tenía, la ha cumplido hasta el final, cuando cogido de la mano de su Secretario Estanislao Dziwisz, exclamo antes de morir: ¡Amén! (Así sea…)

Como siempre los grandes ejemplos se entienden sólo cuando los que los han dado ya no están…

Y, nada más, eso era lo que quería compartir.

Contadles hoy a vuestros alumnos, quién era Karol Wojtyla, Juan Pablo II, el Papa… ¡no tengáis miedo!

Gracias.

Antonio Beltrán, Capellán de Colegio Marista
Provincia Mediterránea